‘bruxismo’

Soy bruxista: ¿me puedo hacer una ortodoncia?

El bruxismo es una parafunción dental muy frecuente. Por esto es habitual que los pacientes adultos pregunten “qué me pasará cuando lleve la ortodoncia”.

El bruxismo no interfiere de manera relevante con la ortodoncia. De hecho, más de un tercio de los pacientes adultos que tratamos refieren ser bruxistas.

Estos pacientes pueden tener los dientes más sensibles, algo que no ocurre cuando no se llevan aparatos. Esto es así porque los dientes con aparatos cambian mínimamente de posición, de manera casi continuada, especialmente en las primeras etapas del tratamiento. Estos pequeños cambios de posición son registrados por los receptores que pueden mandar una señal de dolor al sistema nervioso.

En el síndrome de disfunción témporo-mandibular los ruidos articulares son habituales. Los pacientes se refieren a ellos como chasquidos. Son causados mayoritariamente por la interferencia del disco articular que se encuentra luxado –fuera de su lugar habitual. Excepcionalmente, puede producirse un bloqueo articular reducible: la boca se queda abierta o cerrada durante unos minutos, y poco a poco el paciente recupera la función articular previa. Aunque puede alarmar al paciente, no tiene mayor trascendencia: el disco articular se ha interpuesto en el recorrido de la articulación de una manera diferente a la habitual, bloqueándola temporalmente.

Publicado por: Jaume Janer

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Tratamiento para el bruxismo

Después de haberos explicado qué es el bruxismo y cómo afecta al sistema masticatorio, en este post quiero explicaros los diferentes tipos de  tratamiento del bruxismo. La edad, el grado en que se encuentre la parafunción, el momento del día en el que se produzca y el estado de salud general del paciente son factores a tener  en cuenta a la hora de abordar su tratamiento .

Las áreas afectadas por el bruxismo son la musculatura, las articulaciones, el periodonto y los dientes. Dependiendo de la tolerancia del paciente puede verse más afectado en un área que en otra. Por ejemplo, existen personas en las que la estructura que presenta menor tolerancia es el músculo y por tanto padecerán de dolor muscular en la cara y en a veces en el cuello. Si el paciente tiene más débiles las articulaciones de la boca, será en ellas donde note dolor y en ocasiones ruidos. En otros casos, los tejidos de soporte del diente son los que sufren la sobrecarga resultando en movilidad de los mismos. Si todo lo anterior resiste son los dientes los que pagan las consecuencias en forma de desgaste dental o de irritación del nervio.

Es importante recordar que es raro que un mismo paciente se queje de dolor en todos los componentes. Los pacientes que padecen dolor muscular raramente muestran desgaste dental; y si alguien tiene los dientes muy desgastados no suele padecer dolor muscular ya que sus músculos toleran bien la sobrecarga.

El tratamiento puede ser tanto médico como conductual. El tratamiento médico odontológico más común consiste en la colocación de una férula de relajación muscular o placa de descarga, muy bien tolerada por la mayoría de los pacientes. Es importante destacar que el tratamiento con la férula es reversible y no invasivo.
El objetivo de la placa de descarga es pues neutralizar las consecuencias que el bruxismo –parafunción – sobre los diferentes componentes de la boca:

  • evitar el desgaste dental
  • reducir marcadamente la sobrecarga dental -periodonto
  • relajar la musculatura
  • equilibrar las articulaciones de la boca

Pero ¿qué ocurre con el paciente de ortodoncia cuando tiene bruxismo? Los pacientes de ortodoncia no pueden utilizar la placa de descarga debido a que ésta impediría que el tratamiento de ortodoncia mueva los dientes. La experiencia nos demuestra que aunque la mayoría de pacientes continúan con el bruxismo, éste tiene menor intensidad durante la ortodoncia.

Existen otras modalidades del tratamiento que van más ligadas a técnicas de psicología conductual, por ejemplo el tratamiento del estrés. Se ha visto que puede establecerse una correlación entre el grado de ansiedad y estrés y la hiperactividad muscular. Cuando los dentistas  detectamos un elevado nivel de estrés en el paciente debemos orientar el tratamiento a reducirlo. De hecho, conseguir que el paciente sea consciente de la hiperactividad muscular y del estrés que padece  es parte importante del tratamiento. No olvidemos que la actividad parafuncional se produce de forma subconsciente y que por regla general los pacientes no son conscientes de que la padecen. Por lo tanto, una vez llevamos el hábito a un nivel consciente es más fácil que el paciente intente evitarlo, especialmente en casos de bruxismo diurno.

El yoga, el biofeedback o técnicas de relajación progresiva ayudan a combatir el estrés y reducir la actividad muscular. Otros de los consejos que solemos dar para evitar el estrés son descansar 60 a 90 minutos antes de dormir; distanciarse de las actividades diurnas antes de ir a dormir; no realizar ejercicios físicos extremos después de media tarde; evitar alcohol, café o té tres horas antes de dormir, así como comidas copiosas; no fumar antes de irse a dormir, pues la nicotina aumenta el tono muscular y no ayuda a conciliar el sueño; y se cree que dormir tumbado de lado ayuda ya que se mantienen alineados el cuello y la mandíbula.

Para calmar los síntomas del bruxismo, como las cefaleas o el dolor muscular suelen recetarse analgésicos como el ibuprofeno o relajantes musculares como Diazepan o Myolastan para casos en los que la inflamación muscular es grave.

Aplicar calor húmedo en la zona afectada durante 15 o 20 minutos también ayuda, y en casos donde los músculos están más afectados se pueden utilizar ultrasonidos o estimulala exción nerviosa eléctrica transcutánea (TENS).
En ocasiones también es necesario recurrir al fisioterapeuta para que nos ayude a reducir el dolor. Normalmente se realizan masajes superficiales y profundos o se procede al acondicionamiento muscular en los casos de bruxismo diurno. El acondicionamiento muscular se produce enseñando al paciente a mantener la mandíbula colgando sin tensión y a mentalizarse en tener la boca abierta y los dientes separados cuando no esté masticando. Los fisioterapeutas normalmente cuentan con tablas de gimnasia y de estiramiento facial que ayudan a destensar los músculos y a las articulaciones.

Publicado por: Jaume Janer

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BRUXISMO. ¿Cómo afecta al sistema masticatorio?

¿Cómo responden las partes del sistema masticatorio al bruxismo? De entrada diremos que cada componente del sistema masticatorio puede tolerar una sobrecarga determinada. Cuando las fuerzas generadas por la hiperactividad muscular –bruxismo- sobrepasan la tolerancia estructural de algún componente del sistema se produce el fallo del mismo: la estructura más débil es la que cederá antes. Las áreas afectadas pueden ser: (1) la musculatura, (2) las articulaciones, (3) el periodonto y, (4) los dientes propiamente dichos. Leer el resto de esta entrada »

Publicado por: Jaume Janer

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EL APRETAMIENTO DENTAL: BRUXISMO

Las actividades del sistema masticatorio pueden dividirse en dos tipos: (a) las funcionales -que incluyen masticar, tragar y hablar- y las parafuncionales (no funcionales) –apretamiento y frotamiento de los dientes, incluidos dentro del término bruxismo. O si se prefiere, las que tienen una finalidad útil y necesaria y que no sobrecargan el sistema masticatorio, y las que no sólo no sirven para nada y pueden causar problemas en sus partes.

Ahora tenemos que introducir una información algo compleja para los profanos, pero necesaria para comprender en contenido de esta sección. Nos referimos al término hiperactividad muscular que es descrito como una actividad muscular incrementada por encima de la necesaria para realizar una función determinada. Queda claro pues que la hiperactividad muscular incluye el bruxismo. Leer el resto de esta entrada »

Publicado por: Jaume Janer

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DESGASTE DENTAL: acortamiento de los dientes anteriores

La mayoría de los adultos mayores de 25 años presentan en mayor o menor medida desgaste dental de los bordes de los dientes anteriores, principalmente de los inferiores.

Con el paso de tiempo, la mala posición de los dientes anteriores, generalmente progresiva, suele comportar un desgaste dental progresivo de los incisivos y caninos. A medida que estos dientes van apiñándose y solapándose unos sobre otros, también se extruyen -van ocupando una posición más elevada en relación a los dientes posteriores de su misma arcada-, resultando en una sobremordida dental –exceso de solapamiento vertical entre los dientes anteriores- que los condena a un desgaste dental acelerado aún en personas sin hábitos parafuncionales –bruxismo, apretamiento. Cuando estos están presentes, el desgaste dental progresará más rápidamente.

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Publicado por: Jaume Janer

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