LA CARA Y LA SONRISA

Abordamos a continuación la relevancia de la sonrisa, una de las expresiones más genuinamente humanas, centrándonos en cómo la apariencia facial, y la sonrisa como componente principal de ella, condicionan tanto nuestro grado de autoestima como la valoración «que los otros» hacen de nosotros.

Existen numerosas publicaciones científicas y de otro tipo sobre la relación que existe entre la apariencia facial y la aceptación social de las personas. La cara es la parte de nuestro cuerpo que tiene mayor relevancia en el conjunto del atractivo físico. Además, la cara juega un papel destacado en la construcción de nuestra personalidad. Se ha comprobado que las personas que están satisfechas con su imagen facial se sienten más seguras de sí mismas. La sonrisa, por su parte, ejerce una potente influencia en la armonía global de la cara. Una sonrisa que muestra unos dientes amontonados y feos provocará que la más armoniosa de las caras pierda buena parte de su atractivo.

Por otra parte, cada vez es más evidente que la respuesta social que recibimos de nuestro entorno influye en la percepción que tenemos de nosotros. Y no sólo desde el punto de vista del atractivo, sino también en considerarnos seguros y dotados de las herramientas necesarias para relacionarnos socialmente. Observamos que las personas atractivas son recompensadas por su entorno potenciando su nivel de autoestima, lo que a su vez refuerza aún más su capacidad de relacionarse con los demás.

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