Ejemplo de mal uso de la ortodoncia: separarse los dientes de forma artificial.

Llamamos diastema al espacio que pueda estar presente entre dientes contiguos, generalmente entre los dientes anteriores. Las causas son múltiples: presencia de dientes de menor tamaño, dientes con formas anómalas (incisivos laterales superiores), ausencia de algún diente en la arcada dental, enfermedad periodontal, etc.

El hecho de que algunos personajes célebres, como Vanessa Paradis o Madonna, luzcan este tipo de sonrisas imperfectas ha convertido el diastema en tendencia; y con ello han aparecido algunos personajes que fuerzan la separación de sus dientes con ortodoncia.

Como ejemplo de este arrebato fashion, en España tenemos al diseñador David Delfín que llevó ortodoncia para conseguir esa imperfección. Debe parecerle muy atractivo porque, como vemos en este artículo de Soitu , su colección de Cibeles 2008 se llamó Diastema.

En más de 20 años de profesión sólo recuerdo dos ocasiones en que pacientes con un diastema entre las dos palas (incisivos centrales superiores), además de presentar unos dientes mal colocados y con un pobre encaje dental, me han pedido mantener la separación después de la ortodoncia. Pero que finalmente cerramos.

La experiencia nos dice que los espacios entre los dientes son inestables. Con los años, al llegar a los 45-55 años, el único diastema presente entre los dientes anteriores puede acabar agrandándose o, lo que es peor, aparecer otros diastemas entre los dientes vecinos.

Es oportuno recordar aquí que la ortodoncia en adultos puede mantener invariables en el tiempo los resultados obtenidos en los dientes anteriores con la ayuda de los retenedores fijos invisibles. La presencia de un diastema haría inviable la colocación del retenedor fijo, ya que el alambre de éste se vería entre los dientes separados.

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